Ayer por la noche, cuando ya me alistaba para bañarme y cenar, timbró el teléfono de mi casa, generalmente no me gusta contestar ese teléfono ya que casi nunca son llamadas para mí y me da flojera andar saludando gente y sonrír sin sonreír. En esta ocasión contesté yo, pues el teléfono timbró varias veces y nadie lo contestaba, lo tenía cerca y lo hize. "Bueno", y me responden con un "hoo___ooola", al instante reconocí la voz, pero hice la pregunta "¿quién habla?", pues no sabía como continuar la plática.
En un inicio me sentí rara, pensé que no me saldrían pláticas o cosas por contar, pero al contrario, la plática fluyó como si nos hubieramos visto ayer. Se tocaron varios temas, desde la inseguridad en la ciudad hasta si todavía andaba de novia.
Risas, consejos y preguntas inteligentes fueron parte del entorno. Las fiestas de vendimia prontas a venir y la visita de tus familiares próxima me hicieron recordar un poco de lo que era. Malo por las noticias tristes, pero bueno por la mamá que tienen.
Fue un placer escucharte y reir un poco, saber que todavía estamos presentes es una prueba que a sido superada =)
La vida te da sorpresas.
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